
Defensa por delitos económicos ante una imputación
- marcelo merino aravena

- hace 2 días
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Una defensa por delitos económicos no comienza cuando se dicta una sentencia ni cuando la causa llega a juicio oral. Comienza en el momento en que una persona conoce una denuncia, recibe una citación, enfrenta una entrada y registro o advierte que una investigación patrimonial puede involucrarla. En ese instante, cada explicación informal, documento entregado sin revisión o decisión tomada bajo presión puede incidir en la verdad procesal que construirá el Ministerio Público.
Las investigaciones por estafa, apropiación indebida, administración desleal, delitos tributarios, lavado de activos, delitos concursales o infracciones vinculadas al mercado financiero suelen ser extensas y técnicamente exigentes. No basta con afirmar que no hubo intención de delinquir. La defensa debe estudiar cómo se originaron los fondos, qué facultades tenía cada interviniente, cuál era el circuito documental y si la evidencia realmente permite atribuir responsabilidad penal.
Qué está en juego en una investigación económica
El riesgo no se limita a una eventual pena privativa de libertad. Una imputación puede afectar el patrimonio, la actividad profesional, la continuidad de una empresa, el acceso a cuentas bancarias y la reputación familiar. Medidas cautelares como el arraigo nacional, la firma periódica, la prohibición de comunicarse con determinadas personas o el embargo de bienes pueden alterar de inmediato la vida personal y laboral.
En causas de mayor entidad, la Fiscalía puede solicitar incautaciones, levantamiento de secreto bancario, acceso a correos electrónicos, pericias contables y declaraciones de trabajadores, socios, clientes o proveedores. La sensación de pérdida de control es frecuente. Sin embargo, el poder punitivo del Estado tiene límites: toda diligencia debe respetar garantías constitucionales, reglas procesales y estándares de legalidad probatoria.
Una defensa seria no ofrece resultados garantizados. Lo que sí debe ofrecer es control técnico del caso, comunicación clara y una estrategia diseñada para reducir riesgos desde la primera actuación.
La evidencia contable no habla por sí sola
En los delitos económicos, una planilla, una transferencia o un contrato no prueban por sí mismos una conducta delictiva. Los documentos adquieren sentido dentro de un contexto comercial, societario y personal que debe ser reconstruido con precisión. Una transferencia puede responder al pago de una obligación, a un préstamo, a una devolución, a una instrucción de terceros o a un error administrativo. La pregunta jurídica decisiva es qué puede acreditarse, no qué parece sospechoso a primera vista.
Por eso, la defensa debe contrastar la tesis persecutoria con la contabilidad, los respaldos tributarios, los correos, las comunicaciones internas, los poderes, las actas societarias y la trazabilidad bancaria. También debe revisar la cadena de custodia de la evidencia digital y la forma en que se obtuvieron dispositivos, conversaciones o archivos.
La prueba pericial requiere especial atención. Un informe contable puede contener supuestos discutibles sobre ingresos, pérdidas, valorizaciones o flujos de dinero. Un perito puede trabajar con información incompleta o interpretar operaciones legítimas como indicios de ocultamiento. El rigor científico no consiste en aceptar una conclusión por venir presentada en un informe, sino en revisar la metodología, los datos utilizados y la posibilidad de replicar sus resultados.
Dolo, deberes y decisiones empresariales
No toda mala decisión comercial es un delito. Una empresa puede atravesar una crisis, incumplir pagos o realizar operaciones riesgosas sin que ello demuestre fraude. Para sostener responsabilidad penal, la Fiscalía debe acreditar los elementos específicos del tipo penal aplicable, incluida la intervención concreta y, en muchos casos, el conocimiento o voluntad exigidos por la ley.
Esto es particularmente relevante cuando intervienen gerentes, directores, representantes legales, contadores y socios. Tener un cargo formal no transforma automáticamente a una persona en autora de cada operación. La defensa debe delimitar funciones reales, niveles de información, facultades de decisión y participación efectiva. Confundir responsabilidad corporativa, civil, administrativa y penal puede llevar a imputaciones sobredimensionadas.
Defensa por delitos económicos desde el primer día
Esperar a que la investigación avance para buscar orientación suele ser un error costoso. La primera declaración ante Fiscalía o policía requiere una evaluación previa del expediente disponible, de los riesgos procesales y del objetivo defensivo. El derecho a guardar silencio no es una admisión de culpabilidad: es una garantía que puede ser necesaria cuando aún no se conoce el alcance de los antecedentes reunidos.
También es esencial preservar evidencia favorable de forma lícita. Contratos originales, respaldos de pagos, conversaciones, registros contables, calendarios, instrucciones internas y antecedentes de terceros pueden perderse con rapidez. Preservar no significa alterar, ocultar ni destruir documentos. Cualquier intervención sobre evidencia puede agravar la situación y abrir nuevas líneas investigativas. Significa identificarla, custodiarla y analizarla con asesoría penal oportuna.
Una estrategia inicial bien construida revisa tres planos. El primero es procesal: qué diligencias se han realizado, cuáles se anuncian y qué medidas cautelares podrían solicitarse. El segundo es probatorio: qué evidencia sostiene la imputación, qué vacíos presenta y qué antecedentes defensivos conviene producir. El tercero es humano y patrimonial: cómo enfrentar el impacto en la familia, el trabajo, la empresa y las comunicaciones públicas sin perjudicar la causa.
Cuándo una causa exige litigación estratégica
No todas las investigaciones económicas tienen la misma complejidad. Algunas pueden esclarecerse con documentos que demuestran una relación contractual legítima o la falta de intervención del imputado. Otras involucran múltiples sociedades, operaciones internacionales, grandes volúmenes de datos, querellantes privados y tesis paralelas de la Fiscalía, el Servicio de Impuestos Internos u otros organismos.
En estas últimas, la litigación estratégica es indispensable. Implica anticipar audiencias, cuestionar diligencias que afecten garantías, preparar una teoría del caso coherente y decidir con cuidado cuándo corresponde aportar antecedentes. Entregar información puede ser útil si aclara una operación concreta, pero hacerlo sin conocer la hipótesis investigativa puede generar interpretaciones adversas. No existe una respuesta automática: depende de la evidencia, de la etapa procesal y de la posición real del defendido.
La defensa técnica también debe evaluar salidas procesales cuando la ley las permite. Una suspensión condicional, un acuerdo reparatorio o un procedimiento abreviado pueden ser alternativas en ciertos casos, pero no son soluciones universales ni deben aceptarse por miedo. Cada opción tiene consecuencias sobre antecedentes, condiciones, patrimonio y reconocimiento de hechos. La decisión debe adoptarse informadamente, no bajo la presión de una audiencia inminente.
Protección de derechos frente a una investigación compleja
La complejidad financiera no autoriza atajos. Una investigación debe respetar el debido proceso, el derecho a defensa, la inviolabilidad de las comunicaciones y la proporcionalidad de las medidas intrusivas. Cuando existen entradas y registros, incautaciones de equipos o análisis de información digital, es necesario revisar la autorización judicial, su alcance y la forma concreta en que se ejecutó.
Asimismo, es necesario distinguir entre información relevante para la causa y datos privados o corporativos ajenos al objeto investigado. El acceso masivo a correos, teléfonos y servidores puede exponer comunicaciones sensibles, secretos comerciales e información de terceros. Una defensa activa debe exigir que la persecución penal se mantenga dentro de los límites que fija la ley.
En Meriño y Abogados Asociados, la dirección de Marcelo Meriño Aravena integra litigación penal, análisis técnico de la evidencia e investigación criminal para enfrentar imputaciones de alta complejidad. La experiencia real en tribunales importa porque las decisiones críticas no se resuelven con fórmulas generales: se resuelven leyendo una carpeta investigativa, confrontando pruebas y defendiendo derechos en audiencias concretas.
Qué hacer si usted o un familiar es investigado
Si recibe una citación, una notificación judicial o conoce una denuncia vinculada a su actividad económica, evite explicar los hechos por mensajes, redes sociales o conversaciones con personas ajenas a su defensa. Tampoco coordine versiones ni contacte a posibles testigos para influir en sus declaraciones. Estas conductas pueden ser mal interpretadas y aumentar el riesgo procesal.
Reúna los antecedentes disponibles sin modificarlos y solicite orientación confidencial antes de declarar o entregar documentación. Es útil registrar fechas, nombres de funcionarios, diligencias realizadas y documentos incautados. Si existe una empresa involucrada, la defensa penal debe coordinarse cuidadosamente con las áreas contable, tributaria y corporativa, sin perder de vista que sus intereses pueden no coincidir por completo.
Frente a una imputación económica, el tiempo importa, pero la improvisación no. Una revisión técnica temprana permite transformar la incertidumbre en decisiones fundadas, proteger su libertad y enfrentar el proceso con la dignidad que sus derechos fundamentales exigen.



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