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Análisis de prueba pericial en defensa penal

Análisis de prueba pericial en defensa penal

Foto del escritor: Marcelo Meriño Aravena
Marcelo Meriño Aravena
hace 7 horas
6 min de lectura

Una imputación puede parecer resuelta cuando la Fiscalía exhibe un informe médico, psicológico, químico, informático o balístico. Pero un peritaje no equivale automáticamente a verdad. El análisis de prueba pericial exige revisar cómo se obtuvo la información, qué método se utilizó, qué límites tiene la conclusión y si el experto realmente puede sostenerla ante un tribunal. En una causa penal, esa revisión puede marcar la diferencia entre una condena y una absolución.

La prueba científica tiene un enorme poder persuasivo. Sus términos técnicos pueden producir la impresión de certeza incluso cuando existen vacíos, inferencias excesivas o fallas en la cadena de custodia. Por eso, una defensa seria no se limita a negar los hechos: somete la evidencia al mismo rigor que debe exigirse al Estado antes de restringir la libertad de una persona.

Qué es el análisis de prueba pericial

La prueba pericial es la opinión fundada de una persona experta sobre materias que requieren conocimientos especializados. Puede referirse a medicina legal, psiquiatría, psicología, informática, contabilidad, genética, química, armas de fuego, accidentología u otras disciplinas. Su función no es reemplazar al juez ni decidir la culpabilidad. Su aporte es explicar datos técnicos para que el tribunal valore los hechos.

El problema aparece cuando una hipótesis investigativa se presenta como conclusión científica indiscutida. Un informe puede estar correctamente redactado y, aun así, basarse en antecedentes incompletos, una metodología discutible o una interpretación que admite alternativas razonables. La defensa debe identificar esas alternativas y llevarlas al juicio oral con claridad.

En el proceso penal chileno, los jueces valoran la prueba conforme a las reglas de la sana crítica. Esto implica que deben justificar su decisión con criterios de lógica, conocimientos científicamente afianzados y máximas de experiencia. Un peritaje débil, contradictorio o mal explicado no puede transformarse por sí solo en una base legítima para condenar.

Qué debe revisar una defensa frente a un peritaje

El análisis no comienza el día de la audiencia. Debe iniciarse desde que la defensa accede a los antecedentes de investigación. Cada informe requiere una lectura jurídica y técnica, porque la utilidad de impugnar una pericia depende de la materia, de la etapa procesal y de las demás pruebas disponibles.

La idoneidad e imparcialidad del perito

No basta con que alguien tenga un cargo institucional o una profesión determinada. Es necesario revisar su formación específica, experiencia en el área analizada, actualización técnica y alcance real de su intervención. Un médico general, por ejemplo, no necesariamente cuenta con competencias para formular una conclusión propia de una subespecialidad forense. Del mismo modo, un profesional puede describir una entrevista, pero no extraer de ella conclusiones que excedan los límites de su disciplina.

También importa conocer qué información recibió el perito. Si trabajó únicamente con antecedentes seleccionados por una parte de la investigación, su conclusión puede estar condicionada por un marco incompleto. La objetividad no se presume por el solo hecho de que el informe provenga de un organismo público.

El método utilizado y sus límites

Toda disciplina tiene métodos, márgenes de error y condiciones de aplicación. Una pericia útil debe permitir responder preguntas concretas: qué se examinó, con qué instrumentos, bajo qué protocolo, qué resultados se obtuvieron y cómo se pasó de esos resultados a la conclusión final.

Cuando el informe omite esos pasos, usa conceptos vagos o presenta certezas que el método no permite alcanzar, existe un punto relevante para la defensa. No es lo mismo afirmar que un hallazgo es compatible con una hipótesis que sostener que la confirma de manera exclusiva. Esa diferencia puede ser decisiva en delitos sexuales, homicidios, causas de drogas, delitos económicos y acusaciones sustentadas en evidencia digital.

La defensa tampoco debe adoptar una postura automática de rechazo. Hay pericias sólidas que deben enfrentarse con una estrategia realista, no con objeciones aparentes. La tarea del abogado penalista consiste en medir el peso efectivo de cada evidencia y decidir si conviene controvertir su admisibilidad, cuestionar su alcance, presentar una contrapericia o reorganizar la teoría del caso a partir de sus resultados.

La cadena de custodia y la calidad de la muestra

Un resultado de laboratorio puede ser confiable, pero perder valor si no existe certeza sobre el origen, conservación e integridad de la muestra. En causas por Ley 20.000, por ejemplo, la incautación, rotulación, pesaje, embalaje, traslado y análisis de sustancias deben poder reconstruirse sin zonas oscuras. Una irregularidad no siempre anula toda la evidencia, pero puede afectar su credibilidad o revelar una vulneración de garantías.

En evidencia digital, la exigencia es igualmente alta. Un teléfono, computador o cuenta en línea contiene información susceptible de ser alterada, descontextualizada o extraída sin respetar los límites de una autorización judicial. Debe analizarse quién accedió al dispositivo, qué datos fueron copiados, si se preservaron metadatos y si el informe permite verificar el procedimiento. Las capturas de pantalla, por sí solas, rara vez cuentan toda la historia.

La coherencia entre hallazgos y conclusión

Un perito puede describir correctamente sus hallazgos y equivocarse al interpretar su significado jurídico. Por ejemplo, una lesión puede ser compatible con más de un mecanismo; un examen psicológico puede revelar afectación emocional, pero no determinar quién la causó; una transacción bancaria puede demostrar movimiento de dinero, pero no necesariamente intención defraudatoria.

Aquí cobra valor el contrainterrogatorio. La defensa debe formular preguntas precisas, comprensibles y vinculadas a la teoría del caso. No se trata de exhibir conocimientos técnicos para impresionar al tribunal. Se trata de revelar, con rigor, aquello que el informe no permite concluir.

Pericias frecuentes en causas penales complejas

En delitos sexuales, la prueba pericial suele involucrar evaluaciones médico-legales, informes psicológicos y análisis de relatos. Estos antecedentes requieren especial cuidado. La presencia o ausencia de lesiones no define por sí sola la ocurrencia de un delito, y una evaluación psicológica no sustituye el estándar de prueba exigido para condenar. La defensa debe evitar tanto los prejuicios como las simplificaciones que dañan la búsqueda de la verdad procesal.

En homicidios y delitos violentos, la reconstrucción de la dinámica puede depender de informes de autopsia, balística, planimetría, huellas, ADN o análisis de cámaras. La distancia, la trayectoria, la visibilidad, los tiempos y la posibilidad de contaminación son variables que pueden modificar por completo una hipótesis acusatoria.

En delitos económicos, las pericias contables suelen parecer concluyentes porque contienen planillas extensas y cifras complejas. Sin embargo, es indispensable distinguir entre un error administrativo, una operación comercial discutible, una pérdida empresarial y una conducta penalmente relevante. El informe debe demostrar la relación entre los registros examinados y la imputación concreta, no limitarse a describir desorden financiero.

Cómo se construye una respuesta técnica de defensa

Una defensa eficaz combina litigación estratégica e investigación propia. Primero, se estudia el informe completo y sus documentos de respaldo, no solo sus conclusiones. Luego se contrasta con declaraciones, registros, evidencia material y diligencias investigativas. Si existen vacíos relevantes, puede ser necesario solicitar diligencias, incorporar un consultor técnico o encargar una pericia independiente.

La contrapericia no es una fórmula obligatoria. Puede ser útil cuando existe una controversia científica real, cuando el informe estatal carece de fundamentos suficientes o cuando un especialista independiente puede ofrecer una explicación alternativa verificable. En otros casos, el mejor camino es demostrar que la pericia acusatoria no alcanza el umbral de certeza requerido, incluso sin presentar un informe propio.

Marcelo Meriño Aravena ha sostenido una práctica de defensa penal basada en una idea central: la ciencia debe ser examinada con ciencia, y el poder punitivo debe ser controlado con técnica procesal. Esa mirada integra conocimiento jurídico, investigación criminal y apoyo forense para enfrentar causas de alta complejidad sin improvisación.

La pericia no reemplaza la presunción de inocencia

El tribunal no puede condenar porque un informe use lenguaje categórico ni porque una conclusión resulte emocionalmente impactante. La carga de probar los hechos recae en quien acusa, y toda duda razonable debe beneficiar al imputado. La presunción de inocencia no es una frase decorativa: es una garantía que obliga a examinar críticamente cada pieza de prueba antes de afectar la libertad, la dignidad y la vida familiar de una persona.

Quien enfrenta una investigación penal no debe asumir que un peritaje oficial vuelve inútil su defensa. Pedir una revisión temprana, conservar documentos y explicar los hechos a un abogado con total franqueza permite actuar antes de que una hipótesis incompleta se convierta en la única versión disponible ante el tribunal. En una crisis penal, una defensa técnica y confidencial no elimina la gravedad del problema, pero devuelve algo esencial: la posibilidad real de enfrentarlo con control, evidencia y respeto por sus derechos fundamentales.

 
 
 

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